JUAN CARLOS SARAVIA
Músico. Integrante de Los Chalchaleros.
Nació el 14 de mayo de 1930 en la ciudad de Salta. Forma el conjunto Los Chalchaleros en 1948 con Víctor Zambrano, Carlos Franco Sosa y Aldo Saravia. Padre de 6 hijos y abuelo de Felicitas. Con Los Chalchaleros ha realizado presentaciones en los teatros más importantes de Buenos Aires, hizo numerosas giras por Latinoamérica y el exterior presentando a nuestro país a través del folklore. Cuenta en su haber con merecidos premios a su trayectoria discográfica.
"El mejor proyecto es el proyecto de vida"
Sinceramente, uno de los sorprendidos por la invitación soy yo, porque me invitan a hablar sobre el proyecto de familia que es como hablar sobre el proyecto de la vida de cada uno. Yo tuve la suerte, y por ay me pregunto, y me preguntan a qué se debió a que yo me resolviera al canto. Me gustó siempre cantar, desde muy chico, pero nunca pensé que podía vivir de esto. Y me casé cantando, la primera vez me casé de 22 años. Y con mi casamiento, o sea que mi mujer sabía lo que era, a los 22 años, con una guitarra, una persona, un hombre puede despertar muchas ilusiones en la vida, sobre todo las chiquilinas creen que uno por tocar la guitarra o cualquier instrumento es mucho más sensible que cualquier ser humano, más romántico. Y son mentiras, cada persona es igual, en su manera de ser lo que a uno le toca por transmitir es lo que siente, más que otras personas, no sentir, sino la posibilidad de trasmitirlo. Yo formé mi familia a los 22 años con mi mujer de 19 y tuvimos 7 hijos, el comienzo fue gracioso. Nosotros ya cantábamos y por temor y por vergüenza, cantábamos los cuatro desde el comienzo hasta el final, la canción. Hasta que dos años después de empezar a cantar, me dijeron, por qué no variamos un poco y canta uno solo un pedazo y lo seguimos los otros, entonces dije, me parece bárbaro, bueno cantá vos, tal canción. Entonces empecé a cantar solo ese pedazo, y cuando lo íbamos a preparar para presentarlo en público, estaba la que iba a ser mi mujer, que yo le presumía, ella mucho no, pero yo le presumía y empecé a cantar y parece que le gustó mucho, se arrimó y me dijo me voy a poner de novia con el gordito. Siempre fui gordo, en esa época era gordito, pero esa arrimada nomás le costó 7 hijos. A los dos años nos casamos, con mi mujer, María Susana se llamaba y tuvimos 7 hijos, los cuales, los dos primeros murieron, el primero cuando tenía un año, la segunda nació después y al año también vino la epidemia de parálisis infantil, aquí en la Argentina y también murió. Entonces, ahí fue un pequeño inpass como diciendo, a qué se debe, porque yo no me consideraba ni tan mala persona como para que Dios nos castigue así, pero dijimos, no, el proyecto de vida tiene que seguir y nace la tercera hija, sietemesina, razón por las cuales todas mis cuñadas y las tías nuestras querían ver realmente una sietemesina, porque era el tercer hijo que tenía y era sietemesino, porque casi todos los sietemesinos en aquella época nacían como de 4 kilos, otras veces nacían sietemesinas, sietemesinos reales y eran como de cinco meses. Y nace Carolina, la teníamos que tener en incubadora, un mes y después pasó a casa, entonces le dije a mi mujer, tosía y nos teníamos que poner un barbijo, delantal, porque tenía que estar en un cuarto aséptico, entonces dijimos, bueno tengamos otro rápido antes que se nos muera y a los 11 meses nace el segundo hijo, que se llamó Facundo, igual que el primero, y la gente me decía ¿cómo le vas a poner Facundo, es yeta? le digo, este animal no se va a morir jamás, y ahora es el que canta, ahora soy el papá de Facundo, antes Facundo era mi hijo y ahora yo soy el papá de Facundo y mi hija cuenta que antes era mi hija, ahora es la hermana de Facundo. Pero nació Facundo, al año nació Santiago, otro año nació Juan Carlos, al que le decimos Don Juan para no decirle ni Juancito ni Juancarlitos. Y en ese ínterin, en el matrimonio cuando uno se casa siempre discute por estupideces, inclusive no sé si uno busca una estupidez para discutir con la mujer, entonces resolvimos por este proyecto de vida, que en homenaje a estos dos niños que habían muerto, nunca apagar la luz enojados, sin pedir ni dar disculpas, hasta mañana, buenas noches, un beso y santas pascuas, porque cuando uno se acuesta enojado, duerme enojado, se despierta enojado y pasa un día espantoso, porque va
alimentando ese enojo que es una estupidez total, entonces resolvimos esa manera como un homenaje a los niños, a estos dos ángeles que estaban, teníamos que solucionar este problema de la convivencia. Entonces nos fue estupendamente bien, vivimos 15 años con una gran felicidad. Además yo cantaba, entonces estaba poco en casa, también que influye, para la felicidad influye que uno no esté molestando todo el día en la casa, pero a los 15 años, tuvimos un accidente de auto y muere mi mujer, con el más chico que tenía 3 años, entonces yo me volqué a mimarlo y a prodijarlo a Sebastián que era el más chico y me descuidé del anterior, que era Don Juan, era Juan Carlos. Lo que pasa es que Juan Carlos nos engañaba a todos, porque era mucho más autónomo que todos los demás chicos, entonces creíamos que tenía una gran fuerza para soportar la muerte de su madre y yo lo descuidé, y se empezó a hacer muy autónomo, tanto es así que un día, después de mucho tiempo resolvió quedarse a vivir en Estados Unidos, se había peleado con su novia aquí, y se fue a vivir a Estados Unidos. Cuando se quedó en la ciudad de San Francisco, desde la cual nosotros tomábamos un avión de cabotaje hasta Los Angeles para tomar el avión a Buenos Aires, y lo vimos cuando nos llamaron a embarcar, él se puso el bolso en el hombro, no sabía una pepa de inglés, tan mal estudiante como yo, y se puso el bolso al hombro y Facundo empezó a llorar y yo por consolarlo a Facundo, reprimí mi llanto, porque realmente verlo, es como ver en la película, el personaje que se va y que se va y no hay retorno. Además tan lejos, y lo tuve que consolar a Facundo en el viaje de San Francisco a Los Angeles todo el tiempo que estuvimos en Los Angeles, hasta tomar el avión y parte del vuelo de Los Angeles a Buenos Aires, consolándolo. Y esa, contención que hice yo, inconscientemente, me produjo una úlcera que a los 20 días me caí en casa, porque se me produjo una úlcera en el estómago y me desangré, entonces me tuvieron que auxiliar, y ahí sí sentí el desmembramiento de este hijo, pero le empezó a ir muy bien en Estados Unidos, y ya hace como 15 años que está allá, se casó con una chica argentina, tiene dos hijos y nos hablamos con toda suerte, me habla él que es mucho más barato para mí, me habla él, todas las semanas tenemos comunicación con Don Juan.
Y el proyecto de vida siguió. Estuve 11 años viudo, yo quise sacarle el dramatismo a mis hijos, entonces siempre me pedían que les cuente de su madre, entonces en los almuerzos o en las comidas yo les contaba cosas de su madre, pero matizaba algunas veces, diciéndoles que la parte más divertida de mi vida había sido estando viudo. A los chicos al principio les parecía una barbaridad que yo les dijera eso, entonces yo les contaba, no es que sea cierto, sino que les digo esto para que ustedes sepan que el recuerdo de su madre siempre está en mi, pero de todas maneras, cantando a los 37 años, viudo, era realmente divertido, sin entrar en detalles era muy divertido. Hasta que un día me harté, mi madre me decía, “hijito, por qué no te casás con Margarita”, y yo decía, mamá, Margarita y yo somos el día y la noche, ella va de comunión diaria, y yo hace añares que ni me confieso, porque realmente no me sentía con la necesidad de confesarme porque sabía que iba a pecar de nuevo. Hasta que un día fui, resolví ponerme de novio con Margarita, convinimos en que teníamos que casarnos, ella era soltera y le ofrecí ser madre de 5 hijos sin dolores de parto, y entre bromas comprendíamos que efectivamente podríamos casarnos. Y bueno, emprendimos otra vida, totalmente distinta, yo ya con 48 años, en el año ’78. Según los chicos yo me casé para festejar el 1º campeonato mundial que ganó la Argentina, en el año ’78 fue y yo me casé en el año ’78. Y sigue la vida, tenemos la posibilidad de un hijo que ahora tiene 24 años, y con toda suerte, Dios hace las cosas de tal manera, que este hijo vino a unir a toda la familia, es muy amigo con sus hermanos, se quieren enormemente, los 6 hermanos que viven, y ese es casi el proyecto de vida ... ahora se me recibe de abogado, el único que terminó su carrera, porque Facundo estudiaba Ciencias Agrarias y terminó de cursar, pero le faltan 3 ó 4 materias que no las va a dar nunca porque ya está mayor, ya está viejo, ya está con 40 y tantos años, y le va bien con su canto.
Escribí un libro, y a través de ese libro que escribí como Memorias mías, donde cuento cómo aprendí a aferrarme a la solidaridad de la gente. Cuando estabas enferma de poliomielitis, de parálisis infantil María José, que se llamaba María José, yo llegué al Hospital Gutiérrez, el Hospital de Niños, con mi hija y el médico que la llevaba a internar, que automáticamente le hicieron traqueotomía y la pasaron a un pulmotor, y me recibieron 20 padres que estaban cuidando los pulmotores de los hijos, y me consolaron. Al los 10 ó 15 minutos, apareció otro, y yo también ya era parte de la comitiva de consolación para los padres que llegaban. Todas las noches, las madres estaban de día y a la noche estábamos los padres en una sala, todas las noches sonaba, cada vez que sonaba un timbre era porque un chico se moría, entonces sentíamos correr médicos y enfermeras y había que rezar, a quién llamaban. Entonces cuando venían los médicos, que esto sucedía más o menos cada 15 ó 20 minutos, íbamos todos a consolarlo al padre que se le acababa de morir el hijo o la hija, así estuve como 15 días y aprendí realmente lo que es la solidaridad, lo que es el ser humano en las necesidades básicas de la vida, y bueno, hasta que un día me llamaron. Antes el médico me dijo, “vea, su hija está muy mal porque va a ser un vegetal, si es que vive, yo le voy diciendo esto para que cualquier cosa que suceda tome usted como una liberación”, pero como uno es padre, nunca se conforma con que es mejor para el hijo, morir antes de vivir como una planta. Fuimos a hacer todas las promesas habidas y por haber, y bueno, hasta que un día me llamaron, y me fui. Lamentablemente no tomamos la dirección de cada uno, para seguir hablándonos, pero de repente me encontré con mucha gente que me conoce por la televisión o las cosas que así, me dice “yo también tenía una hija, no sé si te acordás, estábamos ahí”, sí, efectivamente. Pero, eso me enseñó a ver lo que es la necesidad del hombre de estar acompañado, y bueno, formé la familia como pude. Cada vez que me iba de gira a cualquier parte del mundo o del país, había que llamar al cero, larga distancia, y me hacía despertar a las 6 de la mañana en los hoteles para llamar a casa, para despertarlos a los chicos para que vayan al colegio. Entonces a las 6 ya pedía la comunicación, por ay me llamaban a los 10 minutos, otras veces a las 7 y 5, entonces hablaba uno tras otro, y hacémelo levantar a fulano, y al otro, y hablaba “hijito, vayan al colegio”, volvían mucho a veces a dormir, porque como no estaba ... pero siempre quedaban, o mi madre que venía a cuidar los chicos cuando me iba por uno o dos meses, o mis cuñadas, o alguna persona que se quedaba a cargo de los chicos. Yo no tuve mucho que ver en la formación, pero sí inculcarles lo que es la corrección en la vida. Yo lo heredé de mi padre, y a mis hijos siempre les dije, “si alguna vez, yo me muero y ustedes tienen problemas aquí en Buenos Aires, de cualquier índole, vayan a Salta, porque en Salta el nombre del bisabuelo de ustedes, del abuelo y el mío, la gente los va a ayudar. Pero se tienen que portar bien, porque sino no tienen espacio en el mundo”. Con toda suerte, ninguno tuvo que hacer ese emprendimiento, pero siempre les inculqué que la honestidad y la corrección valen mucho, valen mucho porque es preferible que el que viene en contra de uno en una calle, por ejemplo, uno no tener que cambiar de vereda porque no se puede saludar con alguien, que el otro sea el que cruza, es decir, tener la noción de lo que uno ha hecho siempre, por lo menos con muy buena intención. Y así se criaron los chicos, se criaron perfectamente bien. Están cada uno con su oficio, y uno de ellos el más chico, me acuerdo que un día me dijo, estábamos cantando en Mar del Plata, en el patio en una parrilla que teníamos, el más chico se había puesto debajo de la mesa, yo no lo vi, y siempre me decía él “¿quién es el mimado?” y le decía “vos sos el mimado hijito, sos el más chico”, y un día, el tercero, estábamos conversando y me dice, “¿quién es tu mimado?”, le digo “vos”, y de repente sale de debajo de la mesa el más chico llorando, y me dice “pero si vos me has dicho que soy el mimado”, le digo “no, pará son todos mimados porque, Carolina porque es única hija mujer, Facundo porque es el hermano mayor de ustedes, Santiago porque es gordo como yo, lo mismo, Don Juan que se llama Juan Carlos igual que yo también es mimado, y vos porque sos el último”, creo que aceptó a regañadientes esa explicación y Facundo cuando hizo una zamba, que la hizo en homenaje a mí, pone esa escala de valores y bueno, conformé una familia bastante normal, y con toda suerte yo pienso que la mano de Dios está siempre presente en lo que uno hace. Yo después de haber renegado un poco de Tata Dios por la muerte de los hijos, porque decía, yo no soy tan malo como para tener el castigo de dos hijos, los dos primeros hijos que se mueran. Hasta que entendí que la vida es así, la vida tiene dolores, alegrías, llanto, risas, esa es la vida que está conformada por muchas cosas, y los hijos siempre están presentes, ya sea en las alegrías y en las tristezas, y los chicos se criaron en ese mundo, medio de fantasía por el canto mío y de la realidad, por toda la familia nuestra, que es una familia muy grande. De todas maneras pienso que cada uno de los chicos, yo les contaba hace un rato, a dos sobrinas que tengo, que vinieron, que hay muchas canciones que yo hice referente a la familia, y me animo a decirles esto, porque en la conferencia del Sr. Jaim, pasaron una grabación de Serrat, de los niños, y yo hice una canción a una palabra que me sirvió para educar a mis hijos. Por ejemplo, mis hijos cuando eran chicos jugaban, o querían meter los dedos en el enchufe, y yo les decía “no hagas eso hijito, te va a hacer mucho mal”, la segunda vez ya no le decía “hijito”, “te dije que no hagas tal cosa”, y la tercera vez, era “pero, carajo!”. Esa palabra “carajo” era el tope, porque después venía un coscorrón, pese a la psicología que dice que al chico no hay que ... hay que darle de chirlos en la cola o coscorrones en la cabeza, entonces un día estaba en España en un teatro, y llegó un señor, un académico de la Real Academia, entonces le dije “profesor, yo le quería hacer una pregunta. ¿Cuál es la etimología de la palabra carajo?. Le dije, porque le quiero hacer una canción”. Me dijo “en algunos países de América es muy mala palabra, pero en el cono sur no, es una expresión fuerte, y en realidad la palabra carajo viene del barril donde venían las carabelas, donde iba el vigía para ver tierra. Y ahí se lo ataba porque el bamboleo de la carabela podía oficiar como una onda, de tirarlo, entonces lo ataban, era como un castigo, entonces la palabra era –vete al carajo- como castigo, y lo subían hasta el barril y lo ataban. Pero es nada más que una expresión fuerte”. Entonces le hice una canción a esta palabra que me ayudó a criar los hijos. Y un día el Colegio San Pablo, nos pide que fuésemos a cantar, para juntar fondos de alguna cosa, y que le pasara el programa, entonces le hice el programa, y no puse por supuesto la canción, entonces a los dos días me habla la directora del Colegio San Pablo y me dice “vea Saravia, los chicos me dicen que les gustaría que cantara la canción (la canción del carajo se llama “Un barril con historia”), dice los chicos me piden que ponga en el programa “Un barril con historia”, entonces le digo, “¿usted no la conoce, señora, no?. Vea, se trata de tal cosa”. “Ah! no, no, no, no la ponga”. Eso me dio pie para que la ponga. Entonces les conté a los chicos, “la directora me pidió que no pusiese esta canción y yo por ese motivo la voy a poner”. Los chicos encantados de la vida, aplaudieron, no sé, nunca más la vi a la directora del colegio, pero se me ocurre que no le gustó nada. Pero las canciones que hice también son casi las proyecciones de mi vida.
Yo tuve la suerte, de todos los hijos, hasta el más chico ahora se me recibe de abogado, de haber sido chicos buenísimos, ... yo me acuerdo de mis padres, de no haberlos escuchado discutir jamás y creo que eso hizo que los 5 hermanos que fuimos, fuéramos muy unidos, no había discusiones en la casa, nos peleábamos como cualquier hermano, y tomábamos partido en defensa de un hermano contra otra hermana, éramos tres mujeres y dos varones, y con mi hermano hacíamos siempre causa común, éramos los menores, entonces peleábamos con nuestras hermanas. Pero eso fue lo suficiente, la formación, yo creo que el respeto que hay en la familia, en nuestra familia, en mi caso, es muy importante. Yo jamás, por ejemplo, le digo malas palabras en mi casa, enojado a ninguno de los chicos ni a mi mujer jamás, ni en broma le digo, ... y eso que soy muy mal hablado, tengo la costumbre de usar muchas malas palabras, no procaces, pero sí malas palabras que son muy comunes, pero jamás se las dije ni me sale decirle ni a mi primer mujer, ni a mi segunda mujer, y a los chicos lo único que les dije ya medio enojado es la palabra “carajo” que la digo con mucha tranquilidad, porque me dijeron que era una palabra fuerte, pero no era una mala palabra.
Y así formé los hijos, los hijos están casados, tengo 10 nietos, ahora se me está por casar el más chico, o sea que aumentaré la cuota de nietos. Y a los nietos siempre, por razones de que también yo fui chico, a mis nietos jamás les digo vengan a saludar al abuelo, al Tatata porque en Salta el abuelo es el Tatata, la abuela materna es la Mamama, el abuelo materno también es el Tatata, los otros son el abuelo y la abuela, porque la madre siempre nos pasa más cariño hacia sus padres que hacia sus suegros, entonces siempre la parte materna es Tatata y Mamama, y mis nietos, les obligué a decirme Tatata, porque a mi mamá le decían Mamama, porque no la conocieron a su abuela materna, entonces a mi mamá le decían Mamama y Carolina que iba al Mallinkrodt me contó que sus compañeras cuando ella dijo “me voy a ir porque me espera mi Mamama” las chicas se rieron, entonces dice “vos sabés que se rieron porque le dije Mamama”, y le dije “vos seguí diciéndole Mamama” y le obligué a todos los nietos a que me digan Tatata. Un día estábamos en un canal de televisión de Ecuador, y todos mis chicos me dicen “papi”, jamás me dijeron “che, viejo! tal cosa”. Cuando hablan con sus amigos dicen “si, mi viejo tal cosa o mi viejo tal otra”, pero a mí jamás, me dijeron siempre “papi”, entonces de repente Facundo, estábamos en un canal de televisión y me dijo “papi” y todos los operadores miraron quién era el maricón que gritaba así. Entonces le dije “mirá hijito, vos no te preocupés, seguí diciéndome papi a mí, que te importe tres pitos todos estos malevos”. Y así me tratan, yo jamás les dije que me dijeran de una forma o de otra, sí a los nietos y cuando llego a visitar a los nietos, dicen “vayan a saludarlo al abuelo, al Tatata” y le digo “no lo obliguen, que los chicos vengan cuando quieran”, por esto cuando me presentaron dijeron que mi nieta era Felicitas, porque es la mimada, es la única que viene, claro, tiene 17 años y desde muy chiquita siempre vino, y cada vez que me enfermaba o me operaron del corazón, lloró mucho pensando que podía morirse su Tatata, entonces yo siempre le digo que es la mimada, de todos los nietos. Es la hija de Carolina, y Carolina me dice “no podés decir, porque los otros nietos se van a sentir”, le digo “no, si todos los nietos saben cómo es su Tatata”, así que saben que soy arbitrario, saben que soy mal abuelo porque no, los voy a visitar no van a visitarme los nietos a mí, porque de repente a los 10 minutos ya me molestan, porque empiezan, sobre todo los más chicos, hay que empezar a poner todos los adornos fuera del alcance de estas pirañas, pero son encantadores los nietos. Pero mi mimada es Felicitas, y ... son cariños que, me dicen “está muy mal que hagas esta diferencia”, le digo “no, lo que pasa es que realmente nos hablamos siempre con Felicitas”, si me voy a Salta ella me habla por teléfono a ver cómo estoy, y algunas veces que me voy solo ella es la que habla.
Entonces por supuesto, la familia y este proyecto de vida que tengo, que además va a ser muy largo, porque tengo 74 años, así como les dijo esta señorita, nací en el año ’30 y pienso vivir muchísimos años más, gracias a la ciencia, tengo un marcapasos, tengo 3 by-pass, o sea que parezco Robocop pero sigo firme y quiero ponerme a disposición, no sé si podemos, quieren hacer alguna pregunta, con todo placer.
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